Víctor Hugo retrata sin concesiones un tiempo dominado por el obscurantismo religioso, en el que la superstición dominaba el mundo y sometía a las mentes y a los cuerpos de una manera feroz y sanguinaria La vida, entonces, no era posesión propia, sino de los poderes obscuros que se imponían desde su propia ignorancia sobre la ignorancia de la chusma.
Nuestra Señora de París tiene a lo largo de su texto tantos simbolismos como se el quieran encontrar. es una novela que nunca se acaba de admirar del todo. que vivirá por siempre, como la majestad legendaria de Nuestra señora de París, Notre Dame, LA CATEDRAL A LA QUE NI LA INCLEMENCIA HUMANA MEDIEVAL NI EL FUEGO DEL SIGLO XXI pudieron destruir.