¡Atención, atención! No vengo a presumirte mis éxitos, sino mis fracasos, para que aprendas de ellos. En realidad, voy a contarte mi historia, de cómo una niña de cinco años que vendía bolsitas con dulces y un minidibujo en la puerta de su casa ahora tiene su propia marca, y quizá logre inspirarte. Y sí, de cierta manera sigo vendiendo dibujos, pero ahora ya convertida en empresaria, ilustradora, creadora de contenido y directora de arte.